Adelgazar es más fácil de lo que parece, pero la industria farmacéutica y sanitaria simplemente buscan su lucro. Esta industria se alimenta de gente enferma. Necesitan que seamos enfermos crónicos para que así continuemos pagando los medicamentos.
Años atrás se han ido incorporando medicamentos de este tipo a los estantes de las farmacias, algunos de ellos, como el rimonabant, se eliminó del mercado por los trastornos que ocasionaba, igual que con el reductil, también retirado de las farmacias después de una década a la venta.
Durante este mes de julio se examina el fármaco para autorizarlo y así completar el trio de medicamentos indicados para esta patología que cada día invade más las consultas médicas. Con esta nueva herramienta se ha podido comprobar una reducción de casi el 6% de la grasa corporal y, el 23% de los ensayos consiguieron la reducción del 10% del peso.
El laboratorio creador de la fórmula ha sido el Arena Pharmaceuticals of San Diego que han explicado cual será su mejor uso para conseguir el efecto deseado. Únicamente se le recetará este tratamiento a aquellos que superen el 30 del índice de masa corporal o, el 27 si se trata de enfermos crónicos derivados de enfermedades causadas por obesidad y grasa corporal. Y, ¿Cómo afecta el fármaco para perder peso? El mecanismo se basa en la influencia de las señales cerebrales que dominan y controlan la saciedad, sobretodo en el receptor 2C, y el apetito.
Javier Salvador, Presidente de la Sociedad Española de Endocrinología ha señalado que es complicado regular estos niveles ya que se trata de un compuesto que afecta al sistema nervioso central, por lo que, del mismo modo que reduce la saciedad del hambre se pueden ver alterados otros niveles como la sed, el calor, la temperatura corporal... por lo que durante este mes y con más ensayos se concretarán todos estos aspectos y se desarrollará el plan de acción, cifrando el costo, los distintos diagnósticos y el precio de venta al público.